domingo, 17 de marzo de 2013

5ª SEMANA DE CUARESMA



QUINTA SEMANA DE CUARESMA



Estamos al final de la cuaresma y tenemos delante de nosotros una escena


inigualable. Jesús escribe en la arena del suelo mientras escucha acusaciones, insultos y


amenazas.. No hace gran cosa, no discute, no juzga ni a los acusadores ni a la mujer, no


señala a nadie, sencillamente escribe en la arena del suelo. El Evangelio deja la escena


abierta y se me antoja que la mujer se levanta en un gesto de dignidad recuperada, con


el miedo a ser mirada por todos disipado, con la cabeza erguida y el corazón ensanchado


por las palabras escuchadas: “tampoco yo te condeno”. La cuaresma nos invita a hacer


este ejercicio de libertad personal y común que nos hace crecer como individuos y como


iglesia: “tampoco yo te condeno

21.- Tus dibujos en el suelo
Tus dibujos en el suelo
han tenido un efecto sorprendente:
el círculo moralista y acusador se ha roto
y, a solas contigo, por primera vez,
me he sentido libre.

Tus dibujos en el suelo
han sido el primer espejo no engañoso
que me ha hecho ver mi rostro triste,
mi ser pobre y vacilante,
mis miedos de siempre.

Tus dibujos en el suelo
han creado un silencio penetrante,
pues han puesto al descubierto
la trágica parodia que vivimos
cuando nos creemos diferentes.

Tus dibujos en el suelo
me han devuelto la dignidad perdida,
cuando tu dedo suave y firme,
con el polvo de siempre y mis lágrimas perdidas,
ha plasmado mi nuevo rostro sonriente.
Después te has incorporado,
serenamente has mirado mis ojos,
me has besado como nadie
y has dicho al aire: Vete y vive; ya sabes.
Y yo no me he atrevido a abrazarte.

Pero llevo tus dibujos del suelo
tatuados en mi piel para siempre.





22.- Hay cruces que te «atrapan»…


te atrapa la droga,


te atrapa el placer,


te atrapa la pasión,


te atrapa el dinero,


te atrapa el juego,


te atrapa el falso amor,


te atrapa la envidia,


le atrapa el poder,


te atrapa la fama


te atrapan...


Huyo de este tipo de cruces.


Oración


Cuando miro a,Jesús, en la cruz, siento que es un gesto


¡tan humano por parte de ambos en un


trance tan complicado!


...Gracias, Jesús por este gesto tan


humano, tan carnal, tan fraterno… Señor, en


este camino de seguirte sé que hay muchas


ocasiones que tampoco yo tendré dónde


reclinar la cabeza, pero sé también, Jesús,


que podré ir a los brazos de nuestro Padre y


allí depositar mis pensamientos y pensarlos


de nuevo sin máscaras, sin justificaciones,


sin prisas y sin temores… Sólo así voy


haciendo camino en este seguimiento que


me has dado, sin detenerme demasiado,


porque mi meta, mi morada definitiva está


al final de la ruta… Tú, Padre, eres mi rumbo


mejor; tú, Jesús, eres mi señal mejor; tú,


Espíritu Santo, eres mi fuerza mejor para


seguir adelante, desde el bautismo… Amén














23.- Oración


Señor, ayúdame a discernir lo que quieres para mi,


a acoger el proyecto de vida que me tienes preparado:


Que no necesite evadirme de la realidad


con dosis equívocas de euforia,


que sólo me llevan a caer en la más profunda depresión...


Que no me ciegue con falsas pasiones,


que sé que sólo me permiten disfrutar un instante


y se esfuman sin darme más que un placer momentáneo...


Que no me haga esclavo de creer que el dinero es lo más importante,


el dueño absoluto de la vida y la felicidad del hombre...


Que no caiga en el error de intentar manejar la vida de la gente,


como si de un juego se tratara


o de vivir como si mi propia vida fuera un simple juego de niños...


Que no me obceque en buscar el Amor fuera de ti,


ya que por mucho que lo intente, sólo en ti está el Amor verdadero...


Que no busque compararme con los demás,


sino que busque mi propia identidad


y sepa conformarme y ser feliz con ella...


Señor, dame la fuerza necesaria


para huir de estas cruces


y haz que sepa ACOGER tu plan para mi. Amén
2 abril 3 abril



24. En tus brazos, Señor


Sé que muchas veces estrecho mis brazos


a alguien sin demasiadas ganas.


Sé que muchas veces tenso mis brazos


y no acojo a quien mandas en tu nombre.


Sé que muchas veces prefiero abrazarme a mí mismo


y satisfacer mis necesidades no auténticas.


En mi corazón siento que así no te encuentro.


En mi corazón siento que así no te muestro.


En mi corazón siento que así yo te condeno.


En mi corazón siento que así yo me peco.


Desde lo más profundo, quiero abrir los ojos.


Desde lo más profundo, quiero abrir mis manos.


Desde lo más profundo, quiero abrir mi mente.


Desde lo más profundo, quiero abrir mi corazón


y acogerte a ti, mi Dios.


En tus brazos, Señor, acógeme y enséñame.


En tus brazos, Señor, acógeme y limpia mi culpa.


En tus brazos, Señor, acógeme y


dame un corazón misericordioso.


Dame tus brazos, Señor,


y ayúdame a levantarme.














25.- Junto a la Cruz con María






Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la mujer


de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y, junto a ella, al discípulo que él


tanto quería, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Después dijo al discípulo: “Ahí


tienes a tu madre”. Y desde aquel momento, el discípulo la acogió como suya (Cfr. Jn 19,


25–27).






Dame, Señor,


la alegría de descubrir a tu madre


y tomarla como mía.


Dame, Señor,


la alegría de estar a la espera de tu palabra.


como lo estuvo ella.


Dame, Señor,


la finura de acoger y hacer vida tu palabra


como tu madre la acogió y vivió.


Dame, Señor,


ojos de sorpresa para contemplar


y descubrir tu presencia


en la debilidad de la vida.


Dame, Señor,


fe para conocerte y servirte


en la gente que me rodea.


Dame, Señor,


manos para acogerte y tratarte


en mis amigos y amigas


como María te acogió


y te abrazó a Ti.

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