jueves, 14 de febrero de 2013

PRIMERA SEMANA DE CUARESMA



PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

ORACIÓN

1.-Padre bueno,

nos ponemos en tus manos al inicio de esta Cuaresma,
para que hagas de nosotros lo que tú quieras
porque tú sabes lo que más nos conviene y necesitamos;
sea lo que sea, te damos las gracias
por este tiempo cargado de oportunidades,
de posibilidades de liberación, de misericordia y de perdón,
por este tiempo de llamadas de atención y de proyectos.
Queremos aceptar todo lo que venga de ti
con tal de que se cumpla en cada uno de nosotros,
en nuestras comunidades cristianas y en todas tus criaturas, tu voluntad.
No deseamos nada más, Padre.
Te confiamos nuestro corazón y nuestras manos
y nos comprometemos a ayunar de nuestros excesos
que nos hacen tan insolidarios;
a orar para poder mirar la vida y las cosas más allá de nosotros mismos;
a hacer limosna, es decir, a gritar que nada es “mío”
porque lo nuestro es la fraternidad.
Padre, nos ponemos en tus manos sin medida,
con infinita confianza:
llévanos al desierto, acompaña nuestro discernimiento,
cólmanos de esperanza, muéstranos tu misericordia y acógenos sin reservas
porque Tú eres nuestro Padre. Amén



2.- CAMINANDO POR EL DESIERTO
Cuando oímos la palabra “desierto”  seguro que pensamos en el “París-Dakar” o nos imaginamos un lugar con mucha arena, camellos, o con imágenes que hemos visto en alguna película.
Pero también sabemos que la palabra “desierto” aparece muchas veces en la Biblia; el pueblo de Israel caminó antes de llegar a la Tierra Prometida, en el desierto estuvo Juan el Bautista y otros profetas,, en el desierto
Hoy vamos a pedirle a Jesús que nos lleve al desierto de nuestro corazón para que podamos encontrarnos  con nosotras mismas y con Ël.
Aquí estoy contigo y quiero ser yo misma de verdad.
Quiero entrar dentro de mi
Quiero hacer camino hasta el desierto de mi corazón.
Quiero  tocar mi hondura y dejar de vivir desde la superficialidad.
Quiero, Jesús,, descubrirme por dentro y vivir desde dentro

Quiero tomar conciencia de lo que no soy, y de lo que soy,
Quiero poner en mi vida razones profundas que me hagan vivir.
Quiero  tener motivaciones sanas que me eleven a la altura,
Quiero tener voluntad propia a la hora de decidir.
Quiero, Jesús, dejar la arena y apoyarme en roca firme.
Quiero ser original y no copiar modas,
Quiero ser auténtica y no perder mi verdad por la imagen barata.
Quiero ser valiente, enérgica, decidida y no andar en duda continua.
Quiero, Jesús, ser yo.
Ábreme el corazón a la escucha desde el silencio.
Ábreme el corazón al contacto de tu Palabra.
Quiero estar contigo a solas, en paz y en silencio porque se que me amas.




3.- Enséñame a caminar unida a Ti.
¡Tú eres mi Señor!
Si nadie me ama, tu alegría es amarme.
Si lloro, tu deseo es consolarme.
Si soy débil, Tú eres mi fuerza y mi energia.
Si nadie me necesita, Tú me buscas.
Si estoy vacío, tu plenitud me colmará.
Si quiero caminar, Tú vienes conmigo.
Si te llamo, Tú siempre vienes.
Si me pierdo, Tú me buscas sin cesar.
Si estoy cansado, tú eres mi descanso.
Si peco, tú eres mi perdón.
Si te pido, Tú eres don para mí.
Si te necesito, me dices: Aquí estoy dentro de ti.
Si estoy a oscuras, Tú eres luz para mis pasos.
Si tengo hambre, Tú eres pan de vida para mí.
Si soy infiel, Tú eres fiel.
Si quiero conversar, Tú me escuchas siempre.
Si te miro, veo la verdad de mi corazón.
Si todos me olvidan, tus entrañas se estremecen recordándome.
Si no tengo a nadie, te tengo a Ti.
Si soy silencio, Tu palabnra habitará en mi corazón.



4.- “UN CORAZÓN NUEVO” (Salmo 50)

Me presento ante ti, Señor,
con un corazón extremadamente enfermo,
un corazón manchado, endurecido, esclerótico:
necesito que tú lo laves y lo cures,
una operación quirúrgica-creartiva,
un corazón nuevo transplantado.

Crea en mí, Señor, un corazón nuevo,
quebranta mi corazón de piedra
con el martillo de tu palabra,
y moldea un corazón bello, como el tuyo,
con el agua, el fuego y el aliento de tu Espíritu.


No apartes ya de mi tu santo Espíritu.
seré de verdad el hombre nuevo, todo un ejemplo;
me vestiré de fiesta, perfumado
con el óleo de alegría del Espíritu;
y te ofreceré mis lágrimas agradecidas
como un canto a tu gran misericordia

5.- Perfúmate
Señor, qué extraño mensaje el tuyo:
”Cuando ayunes, perfúmate, para que nadie lo note;
y el Padre, que todo lo ve,
te recompensará”.
No es la tristeza,
ni las largas caras lo que a Ti te gusta.
Tú eres Dios de corazones.
Tú estás acostumbrado a leer en secreto.
Tú no quieres apariencias,
a Ti te gusta la conversión verdadera.
Mi corazón quiere repetir sin tardar:
”Aquí estoy, Señor,
para hacer tu voluntad.
Aquí estoy, Señor”.
Renuncia y Conversión
Señor, es bastante fácil sentir tu llamada
en los acontecimientos de nuestro tiempo
y de nuestro ambiente.
Y es fácil también contentarse simplemente
con respuestas emotivas,
compasivas y de desagrado.
Lo que nos resulta difícil
es renunciar a nuestras comodidades,
romper nuestras estructuras
dejarnos arrastrar por tu gracia,
cambiar de vida, convertirnos.
Conviértenos, Señor!

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